PARA QUE VEAN DE DONDE VIENE ESTO.
EDITORIAL DEL DIARIO EL ANCASTI.
EN LA SESION CARA Y CRUZ.
BAJO EL TITULO LAS "MANIOBRAS DE JALILE" SE DESARROLLA LA SIGUIENTE NOTA.
11/04/2008 Las maniobras de Jalile 
La conclusión de los mandatos de Silvia Aredes y Stella Ramos en el Concejo Deliberante de Valle Viejo dejó al intendente Gustavo Roque Jalile sin coartadas para eludir los controles republicanos a su gestión. Sus maniobras quedaron definitivamente en evidencia esta semana, cuando movilizó a empleados municipales con el objeto de reeditar el escándalo en el cuerpo chacarero, que se apresta a sancionar una ordenanza tendiente a establecer un sistema de fiscalización sobre el uso de las regalías mineras en la comuna. Ocurre que el intendente se ha quedado sin representación formal en el Concejo. Sólo le responde -tímidamente, casi con vergüenza- la kirchnerista Laura Arrieta, en una posición tan incómoda que no quiere rechazar de plano la ordenanza promovida por sus pares y anticipó que se limitará a abstenerse el día de la votación. En ese marco, la salida de la concejala, avalada por el Frente para la Victoria del departamento, debe combinarse con la ausencia de Jalile para ser útil. Son necesarios cuatro votos para la ratificación de la ordenanza; los otros cuatro concejales rechazarán el veto a la propuesta y, consecuentemente, la dejarán firme. Como es preciso reducir el número de los concejales contrarios, el "Gallo" sacó licencia para que el presidente del cuerpo, Alberto Barrionuevo, asumiera la Intendencia y, de este modo, sólo quedaran tres ediles para contraponerse a sus designios. Una maniobra que ya utilizó antes en reiteradas oportunidades. La cuestión quedó para resolverse la semana que viene, pero, salvo que consiga "quebrar" a alguno de sus adversarios, Jalile podría tomar licencia nuevamente. Y así seguir hasta el infinito.
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El intendente de Valle Viejo viene oponiéndose a la reglamentación del uso de las regalías en la comuna desde el año pasado. Aredes, una pobre mujer a la que el jalilismo en sus épocas de hegemonía había ungido con la Presidencia del Concejo, protagonizó sonados escándalos entre los que se destacó el de la cachetada que le propinó al concejal Dardo Soria en medio de un plenario y las declaraciones, un año antes que Luis D´Elía, de que estaba dispuesta a matar a sus enemigos. Ramos, por su lado, resultaba funcional a los intereses del "Gallo" a raíz de su delicada situación judicial, pese a la cual la oposición la sostenía porque su destitución implicaba el ingreso de un alfil del lord mayor. En este marco, la vida institucional chacarera se desarrolló durante más de dos años en medio de zancadillas y manipulaciones tramposas de jalilistas y anti-jalilistas para quedarse con el control del Concejo, que incluyeron intentos de arrebatos de bancas. Al ver que se quedaba sin gente en el cuerpo, el intendente llegó a proponer incrementar el número de concejales, en un debate que degeneró en denuncia en su contra por la supuesta adulteración de los datos demográficos de Valle Viejo. En definitiva, una vergüenza de cabo a rabo, que convirtió al municipio en un espectáculo circense.
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Jalile no tiene ya salidas ni excusas, salvo la impugnación por vía judicial de la ordenanza que tarde o temprano ratificarán los concejales, o bien sacar recurrentemente licencia cada vez que el Concejo pretenda ratificarla. La iniciativa le otorga al cuerpo facultades de control sobre el uso que la Intendencia le da a las regalías, un objetivo más que atendible. En su veto, el intendente sostiene que tales atributos se contraponen a lo establecido por la ley provincial de regalías, que le otorga la potestad de fiscalización al Tribunal de Cuentas. Como sea, la discusión es absurda: el Concejo Deliberante, al igual que los cuerpos parlamentarios, tiene no sólo la facultad sino la obligación de controlar el uso de todos los fondos públicos, incluidos los de las regalías. Pero en la particular concepción republicana de Jalile, el Ejecutivo puede hacer lo que se le antoje y no debe rendirle cuentas a nadie, a tal punto que el año pasado admitió que sacó "prestado" dinero de los fondos mineros para cubrir gastos en los que, de acuerdo con la ley, no podía utilizarlos. Ahora, cuando no tiene otro remedio, el intendente convoca democráticamente al diálogo. Curiosidades de la política chacarera: sus aliados son los kirchneristas y él fue la cabeza de playa del radicalismo anti-K que en octubre promovió la candidatura presidencial de Roberto Lavagna en contra de Cristina Fernández. Al parecer, la relación del intendente con Armando "Bombón" Mercado, vecino chacarero, pesa más que los posicionamientos políticos.

La conclusión de los mandatos de Silvia Aredes y Stella Ramos en el Concejo Deliberante de Valle Viejo dejó al intendente Gustavo Roque Jalile sin coartadas para eludir los controles republicanos a su gestión. Sus maniobras quedaron definitivamente en evidencia esta semana, cuando movilizó a empleados municipales con el objeto de reeditar el escándalo en el cuerpo chacarero, que se apresta a sancionar una ordenanza tendiente a establecer un sistema de fiscalización sobre el uso de las regalías mineras en la comuna. Ocurre que el intendente se ha quedado sin representación formal en el Concejo. Sólo le responde -tímidamente, casi con vergüenza- la kirchnerista Laura Arrieta, en una posición tan incómoda que no quiere rechazar de plano la ordenanza promovida por sus pares y anticipó que se limitará a abstenerse el día de la votación. En ese marco, la salida de la concejala, avalada por el Frente para la Victoria del departamento, debe combinarse con la ausencia de Jalile para ser útil. Son necesarios cuatro votos para la ratificación de la ordenanza; los otros cuatro concejales rechazarán el veto a la propuesta y, consecuentemente, la dejarán firme. Como es preciso reducir el número de los concejales contrarios, el "Gallo" sacó licencia para que el presidente del cuerpo, Alberto Barrionuevo, asumiera la Intendencia y, de este modo, sólo quedaran tres ediles para contraponerse a sus designios. Una maniobra que ya utilizó antes en reiteradas oportunidades. La cuestión quedó para resolverse la semana que viene, pero, salvo que consiga "quebrar" a alguno de sus adversarios, Jalile podría tomar licencia nuevamente. Y así seguir hasta el infinito.
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El intendente de Valle Viejo viene oponiéndose a la reglamentación del uso de las regalías en la comuna desde el año pasado. Aredes, una pobre mujer a la que el jalilismo en sus épocas de hegemonía había ungido con la Presidencia del Concejo, protagonizó sonados escándalos entre los que se destacó el de la cachetada que le propinó al concejal Dardo Soria en medio de un plenario y las declaraciones, un año antes que Luis D´Elía, de que estaba dispuesta a matar a sus enemigos. Ramos, por su lado, resultaba funcional a los intereses del "Gallo" a raíz de su delicada situación judicial, pese a la cual la oposición la sostenía porque su destitución implicaba el ingreso de un alfil del lord mayor. En este marco, la vida institucional chacarera se desarrolló durante más de dos años en medio de zancadillas y manipulaciones tramposas de jalilistas y anti-jalilistas para quedarse con el control del Concejo, que incluyeron intentos de arrebatos de bancas. Al ver que se quedaba sin gente en el cuerpo, el intendente llegó a proponer incrementar el número de concejales, en un debate que degeneró en denuncia en su contra por la supuesta adulteración de los datos demográficos de Valle Viejo. En definitiva, una vergüenza de cabo a rabo, que convirtió al municipio en un espectáculo circense.
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Jalile no tiene ya salidas ni excusas, salvo la impugnación por vía judicial de la ordenanza que tarde o temprano ratificarán los concejales, o bien sacar recurrentemente licencia cada vez que el Concejo pretenda ratificarla. La iniciativa le otorga al cuerpo facultades de control sobre el uso que la Intendencia le da a las regalías, un objetivo más que atendible. En su veto, el intendente sostiene que tales atributos se contraponen a lo establecido por la ley provincial de regalías, que le otorga la potestad de fiscalización al Tribunal de Cuentas. Como sea, la discusión es absurda: el Concejo Deliberante, al igual que los cuerpos parlamentarios, tiene no sólo la facultad sino la obligación de controlar el uso de todos los fondos públicos, incluidos los de las regalías. Pero en la particular concepción republicana de Jalile, el Ejecutivo puede hacer lo que se le antoje y no debe rendirle cuentas a nadie, a tal punto que el año pasado admitió que sacó "prestado" dinero de los fondos mineros para cubrir gastos en los que, de acuerdo con la ley, no podía utilizarlos. Ahora, cuando no tiene otro remedio, el intendente convoca democráticamente al diálogo. Curiosidades de la política chacarera: sus aliados son los kirchneristas y él fue la cabeza de playa del radicalismo anti-K que en octubre promovió la candidatura presidencial de Roberto Lavagna en contra de Cristina Fernández. Al parecer, la relación del intendente con Armando "Bombón" Mercado, vecino chacarero, pesa más que los posicionamientos políticos.


